Hay un cuento ilustrado para ninnos que se llama A Couple of Boys Have The Best Week Ever, acerca de dos ninnos que se quedan una semana con los abuelos de uno de ellos en lo que parece ser un pueblito cerca del mar, yendo a "nature camp", durmiendo en el sotano con la cama rodeada de peluches, jugando video juegos, etc. El abuelo es fanatico de los pinguinos y pasa gran parte del tiempo tratando de convencer a los ninnos de ir a una exhibicion de pinguinos en el museo de historia natural. Les ensenna mapas de Antartica durante las comidas, etc (y se la pasa con franelas que dicen Shackleton o I Love Antarctica). Al final los ninnos nunca van a la exhibicion, pero obsequian a los abuelos con un diorama del polo sur hecho de piedritas, rocas, palos y conchas marinas.
Hace unos dias fuimos a un "family science camp" organizado por el Royal Tyrrell Museum en Drumheller. Fuimos los chicos y yo con nuestros queridisimos amigos Los Green, o sea que eramos 3 adultos y 3 ninnos. Acampamos en teepes (las tiendas tradicionales de los nativos), buscamos fosiles, escuchamos presentaciones hechas por los guias y exploramos los Badlands (asi se llama esa region, supongo que por lo arida que es). Creo que la parte favorita de los chicos, sin duda alguna, fue dormir en los teepes y pasar el tiempo en el campamento. Dormimos en sacos de dormir sobre camitas de campannas, con el agujero del teepee alla arriba. El campamento tenia un par de lavavos al aire libre para cepillarse los dientes y lavarse, un par de excusados (no al aire libre obviamente), mesas de picnic, un "fire pit" para fogatas nocturnas y muchas colinitas para encaramarse. El paisaje era espectacular. Una de las colinitas era apodada Mount Everest y los chicos bajaron y subieron Mount Everest no se cuantas veces. En dos oportunidades sali a ver las estrellas de noche. No importa la hora en que saliera, el horizonte siempre estaba clarito, pero arriba estaba el espectaculo de las estrellas, el que esta alli cuando uno esta lejos de la ciudad, y pude ver la Via Lactea y tres estrellas fugaces: dos de las que son como lineas rapidas y una de esas gordas que chisporrotean.
En dos oportunidades salimos a buscar fosiles, y se encontraban alli en cualquier lado, como si aquello fuera lo mas normal del mundo. Y no solo pequennos fragmentos de hueso, sino huesos completos, costillas, alli, sobresaliendo del suelo. Era fascinante. Los chicos consiguieron muchos fragmentos de hueso, MB consiguio un trocito hermosisimo de madera petrificada, y yo (gran alharaca) consegui un diente. Todo era regresado al suelo o colocado en bolsas para llevar al museo. Aqui en Alberta los fosiles pertenecen al Estado, y es ilegal comerciar con ellos, o sacarlos de la provincia o llevarselos a la casa. En el salon de clase donde haciamos las actividades tuvimos sendas bandejas de fosiles y rocas que habia que sortear. Tambien lavamos rocas en una especie de coladores gigantes (luego alguien las revisaria por fosiles). La actividad mas exitosa fue hacer modelos de fosiles. Esto lo hicimos llenando unos moldes con yeso, y luego los podiamos pintar. Otra actividad memorable fue un tour del deposito del museo, lleno tanto de modelos de yeso como de fosiles verdaderos. Teniamos acceso ilimitado al museo, y lo recorrimos varias veces, pero me parecio extranno que no hubo un tour guiado de las galerias. No es la primera vez que vamos al museo, pero nunca deja de sorprenderme lo impecable y lo maravilloso de sus espacios.
Los chicos guias eran entusiastas y simpaticos, jovencisimos, todos con carreras interesantisimas. Varias veces hicieron exposiciones y a veces se me ocurrio que el contenido iba mas alla del entendimiento de los ninnos, pero mas tarde, en Calgary, me di cuenta de mi error, pues muchas veces escuche a los chicos parloteando acerca de los raptors y de la mordida del t-rex, acerca de las condiciones para que se formara un fosil, acerca de los ammonites y trilobites. Que se yo, quizas estaban prestando mas atencion de lo que yo pensaba, quizas por osmosis les entro todo en la cabecita. Por esto es que toda la experiencia me recordo al libro de ninnos que mencione mas arriba.
En el camp no habia regaderas. Llegamos un miercoles en la noche y el viernes en la noche fue que pudimos ducharnos luego de un paseo a la piscina de Drumheller (el sabado en la mannana terminaba el camp). Esto lo menciono porque mis amigos no estaban muy felices con esto, y yo los entiendo, porque eso de estar en el monte sin bannarse y durmiendo afuera no es para todo el mundo. A veces pienso que es algo genetico. A mi me fascina, pero no por ello soy mejor o peor. Siempre me sorprende ese lado mio de querer estar afuera, me da mucha curiosidad, quizas mis antepasados eran granjeros o quizas vagabundos, no lo se. Yo ame dormir en ese teepee. Y eso que tradicionalmente, en mi familia, yo soy la flor delicada, y mi mama y mi hermana son las mujeres de pelo en pecho, las que saben montar a caballo, etc. Bueno, esta fue una pequenna divagacion egocentrica.